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Los valores

Los valores son incorporados en nuestra vida desde la época de la niñez. Se trata de aquellos principios que orientan y motivan nuestras acciones. Su práctica cotidiana nos permite trazar un camino de aceptación, sana convivencia, solidaridad, interacción y aceptación de nosotros mismos y de los demás. A medida que vamos creciendo, se va formando  dentro de nosotros un sistema de valores, muchos de estos principios nos llegan a través de la educación familiar e institucional (la escuela, la religión a la que pertenezcamos, la sociedad, la cultura, otras instituciones en las que participamos); otros, de estos valores  los vamos adquiriendo a medida que nuestra vida se enriquece y se hace más compleja, y comenzamos a enfrentarnos con nuevas dimensiones que nos requieren una reflexión y una toma de posición de nuestra parte.

El Respeto, Pluralismo y Tolerancia: Al hablar de respeto, hablamos de los demás, por tanto el respeto implica marcar los límites de las posibilidades de hacer o no hacer de cada uno y donde comienzan las posibilidades de acción los demás. Esta es la base de una armoniosa y sana convivencia en sociedad.

Tanto las leyes como los y reglamentos establecen las reglas básicas de lo que debemos respetar. Sin embargo, el respeto no es sólo hacia las leyes o la conducta de las personas. Por el contrario, se relaciona con la autoridad, como sucede con los hijos y sus padres o los alumnos con sus maestros. El respeto también es una forma de reconocimiento, de aprecio y de valoración de las cualidades de los demás, ya sea por su conocimiento, experiencia o valor como personas.

También, el respeto tiene que ver con las creencias religiosas: ya sea porque en nuestro hogar tuvimos una determinada formación, o porque a lo largo de la vida, hemos construido una convicción. Cada uno tenemos una posición respecto de la religión y de la espiritualidad. Esta  convicción religiosa es íntima, por tanto debemos respetarla. Cada persona tiene ideas, creencias, posturas frente a un tema, o frente a  la vida misma. A este concepto se le llama pluralidad y se va enriqueciendo en la medida en que hay elementos para formar una cultura. La pluralidad cultural nos permite adoptar costumbres y tradiciones de otros pueblos, y hacerlos nuestros. Sin embargo, cuando la pluralidad se integra en el terreno de las convicciones políticas, sociales y religiosas las cosas se dificultan, se rompen las relaciones, surge la intolerancia, es decir, “el no tolerar”, es aquí donde fácilmente nos disgustamos, somos agresivos o rompemos relaciones con alguien que no piensa, no actúa, no vive o no cree como nosotros. El respeto consiste entonces en aceptar al otro con todo el corazón, como nuestro Padre Dios nos acepta a cada uno de notros sin importar las diferencias.

 

Conclusión: Cotidianamente viviré el valor del respeto y la tolerancia: Aceptando a cada persona dentro de su pluralidad y diversidad. Me esforzaré por escuchar a los demás con atención, evitare críticas infundadas, llamare a cada persona por su nombre, cuidare el tono de voz y gestos que muestren desprecio, serviré desinteresadamente a quien me necesite y amaré a mis semejantes con el mismo amor con que Dios me ha amado siempre.  

 

Por Hna Miryam Amparo Zapata Valencia, rectora Institución Educativa Nuestra Señora de La Presentación.

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